BRASIL – Lula cierra las Bets empujado por populismo retrograda
El Gobierno anuncia el fin de las Bet “con cifras que no cuadran y datos anteriores a la regulación” de 2025
A nueve días antes de la primera ronda de las elecciones presidenciales en Brasil, el populismo empuja a al incumbente a anunciar el cierre de las Bets – como se les conoce a las apuestas deportivas en Brasil – compuesto principalmente por empresas con plataformas digitales autorizadas, además de los casinos online.
La Medida Provisoria firmada el 25 de septiembre 2026 por el presidente Luiz Ignacio Lula da Silva y refrendada por Dario Durigan (Ministro de Finanzas) y Wellington César Lima e Silva (Ministro de Justicia y Seguridad Pública), siguiendo el anuncio durante un evento de Sao Paulo, incluye un plazo para que los apostadores retiren su saldo en los negocios de Bets, con fecha 5 de octubre, un día después de las elecciones.
Al instante, los gremios que agrupan los negocios de Bets, la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL), el Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR) y las 85 empresas con licencia para operar, firmaron un comunicado conjunto aclarando que, «la prohibición no acaba con las Bets en Brasil sino con la protección de quien apuesta».
Es decir, la fiebre electoral que hace que Lula tome posiciones risibles, no es en respaldo del pueblo, que sigue alimentando las arcas del juego ilegal en Brasil, y que al momento ríen a mandíbulas batientes porque la prohibición de las apuestas reguladas alimentarias irremediablemente las Bets ilegales que operan en el país.
Esto lo sostienen los gremios del sector, pues la prohibición de las Bet autorizadas llevaría a los usuarios hacia las plataformas clandestinas, donde no existen los mismos mecanismos de fiscalización, protección del consumidor y prevención del juego problemático que en el mercado regulado.
Los “R$ 60 mil millones” que el Tesoro no publica
El respetado medio de la industria, BNLData explica que el gobierno anuncia el fin de las Bet “con cifras que no cuadran y datos anteriores a la regulación” de 2025.
“El gobierno de Lula anunció este viernes (25), en São Paulo, la Medida Provisional que prohíbe la explotación, oferta, intermediación y publicidad de apuestas de cuotas fijas en todo el país. Participaron Lula y los ministros Dario Durigan (Finanzas), Alexandre Padilha (Salud), Wellington César Lima e Silva (Justicia y Seguridad Pública), Bruno Moretti (Planificación), Miriam Belchior (Jefa de Gabinete) y Sidônio Palmeira (Secom). Durante aproximadamente una hora, los discursos se basaron en cifras sin fuentes, en investigaciones realizadas antes de la regulación y en testimonios individuales. No se presentaron pruebas que demostraran que el mercado regulado, implementado por el propio gobierno hace 22 meses, sea la causa de los problemas que el diputado afirma combatir”.
Según Magno José, director de BNL Data, Durigan afirmó que «tan solo en el mercado legalizado hasta entonces, hay más de 60 mil millones de reales (US$11,565 millones) que fueron a parar a las casas de apuestas». Según él, este dinero fue «esterilizado desde el punto de vista del uso familiar».
Los datos oficiales del propio Ministerio de Hacienda muestran lo contrario. Los ingresos brutos del juego (GGR) del mercado regulado fueron de R$ 36,9 millones en 2025. En el primer semestre de 2026, fueron de R$ 20,07 millones, cifra obtenida por BNLData mediante la Ley de Acceso a la Información. La suma de todo el período regulado con datos disponibles asciende a R$ 56,97 millones, por debajo del valor citado por el ministro.
La cifra que da el ministro se acerca a otra estimación que circula en el debate. Según la Comisión Nacional de Secretarios de Hacienda (Comsefaz), las familias brasileñas perdieron aproximadamente 62,5 millones de reales en apuestas y casinos en línea en 2025. Esta encuesta no es la estadística oficial de la Secretaría de Premios y Apuestas.
El concepto también es erróneo. Los ingresos brutos del gobierno no son dinero que «desapareció» de la economía. Parte de ese valor regresó al propio gobierno en forma de impuestos y subvenciones. Otra parte se destinó al pago de salarios, patrocinios de clubes y contratos con medios de comunicación en Brasil. Tratar los ingresos de un sector legalizado, gravado y supervisado por el propio Tesoro, como dinero «esterilizado» es una elección retórica, no un hecho.






















