Todo el Juego desde Alaska a Tierra del Fuego

Alfonso_Bedoya en 'The Treasure of the Sierra Madre'
Imagen cortesia: Movieposter.com via wikipedia.org

Ley de 1947: “Un juego peligroso y costoso para México”

JUEGO DE PALABRAS Por Ricki Chavez-Munoz

En nada nos ha alarmado Laura Puente, quien en su columna Puente Político para el diario El Heraldo de México, trata la histórica proliferación de tragamonedas ilegales que se operan en el país, como “un juego peligroso y costoso para México”.

Hacen más de 20 años fuimos invitados por una empresa de significativo poder comercial para ver la posibilidad de abrir casinos en México, y conjuntamente con un amigo y exsocio operando en Las Vegas hicimos el viaje a Monterrey para ver las posibilidades comerciales y regulatorias del sector del juego de azar en el gran país mexicano.

En una semana sacamos la conclusión de que era imposible operar casinos regulados en México por contar con una Ley de 1947, que se define como “Ley Federal de juegos y sorteos”, y con el consorcio pusimos fin a la gestión, y calabaza, cada uno a su casa.

Un par de años más tarde un grupo mexicano nos invitó a una reunión en Las Vegas con el objetivo de abrir unos 20 casinos. Durante la reunión, mi opinión dio caso de la experiencia que tuvimos en Monterrey, y que era imposible el emprendimiento manifestado por carecer de asidero legal que defienda tal inversión. Es decir, no era posible arriesgar millones de dólares sin contar con licencia autorizada por la Secretaria de Gobernación (Segob).

En efecto, nadie dijo: “¿Quién coño necesita una apestosa licencia?, o algo así, tal como se expresó gruñendo y amenazante el bandolero en la película “El tesoro de la Sierra Madre”, ante la pregunta del alguacil en situación similar, pues para mis anfitriones el resultado fue que tampoco necesitaban de licencia regulatoria alguna, porque ya habían abierto un casino en un suburbio del DF. Yo por mi parte, con otro grupo empezamos a ver posibilidades, pero ahí quedó la cosa también, por inexactitudes regulatorias.

Sin embargo, el gran y oportuno cambio en las regulaciones a la Ley de 1947 se dio en 2004 con unas nuevas y antojadizas regulaciones para entregarle las llaves de la industria del juego mexicano a empresas como Televisa como posible recompensa de apoyo político mediático local, como suele hacerlo, y ya lo buscaba el entonces fracasado candidato, a cargo de la Segob, por ese entonces.

Las maquinitas ilegales de juegos de azar, mayormente procedentes de Asia ya proliferaban en 2004: “En los rincones menos visibles de México, en pequeñas tiendas y mercados, se esconde una realidad alarmante: las máquinas tragamonedas ilegales. Estas máquinas, operadas sin regulación, representan una amenaza para las comunidades más vulnerables y un golpe severo a las finanzas públicas del país”, como escribe Laura Puente, quien añade:

“Se estima que estos dispositivos generan ingresos anuales superiores a 25 mil millones de pesos (US$1,341 millones), dinero que en muchos casos financia actividades delictivas como el narcotráfico y el lavado de dinero.

“El impacto de las tragamonedas ilegales no se limita a lo económico. La ludopatía es un problema de salud pública que puede destruir la vida de las personas y sus familias. Las máquinas ilegales, ubicadas cerca de escuelas y centros de reunión, están diseñadas para atraer a personas vulnerables, especialmente a niños y jóvenes.

“En municipios como Apatzingán y Buenavista, en Michoacán, estas máquinas han sido controladas por organizaciones criminales como “Los Viagras”, para quienes generan ganancias de hasta 2 millones de pesos (US$108 millones) mensuales. Estos “minicasinos” clandestinos no solo afectan la economía local, sino que también alimentan la violencia y la inseguridad”.

Pero, contra este atropello social, casi nadie ha levantado un dedo en México, porque la reforma al Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, firmada hace unos meses atrás por el presidente López Obrador busca suprimir las tragamonedas legales, que están sometidas a estrictos controles que garantizan un juego justo y, además, pagan impuestos que contribuyen al desarrollo económico del país, y contra tales reformas, en efecto, afectan directamente a los casinos que operan legalmente en México, además del desarrollo económico del país, claro está.

Lo que México necesita es una Ley de Casinos, así como en Chile, por ejemplo, y no remiendos a una ley ya casi obsoleta, por lo vieja que es. México necesita una ley que ordene con reglas claras el sector de juegos de azar, porque eso de “juegos y sorteos” esta para kermese dominical en pueblitos alejados, no para señoras ciudades como México DF, Monterrey, Guadalajara, et al.

Laura Puente finaliza: “Actualmente, la industria del juego legal está trabajando con las autoridades para crear una nueva Ley de Juegos y Sorteos que no solo revierta la prohibición de las máquinas en los casinos, sino que también implemente mecanismos más eficaces para combatir el juego ilegal en México. Esta legislación es crucial para frenar la proliferación de las máquinas tragamonedas ilegales y proteger tanto a los jugadores como a las finanzas públicas.”